sábado, 28 de agosto de 2010

Quiero...

Quiero…

que una brisa templada me acaricie suave la cara en una noche de verano tras un día de intenso calor.

que inspirándola fuerte pueda formar parte de ella, casi bebérmela con los ojos cerrados mientras esbozo una sonrisa e imagino que, aunque a cientos de kilómetros, es el mar lo que tengo justo enfrente y que me habla, me reconforta y me dice que no me preocupe, que todo cambiará pronto, que ya he tenido suficiente y que es de justicia que por fin encuentre fruto.

Quiero entretanto mantener la fuerza para, tras secarme el rostro, coger el timón de modo aún más firme y seguir luchando.

Quiero ser… no el mejor, pero sí mejor. Cada día un poco más.
Descubrir cuál es el modo. Eso que para otros parece tan fácil y que a mí se me resiste una y otra vez. Saber en qué momento cambiar de marcha, incluso de dirección, para que no quede todo en un buen comienzo que no lleva a ninguna parte. Son ya demasiadas veces.

Quiero que los golpes no amarguen mi alma ni mi espíritu. Que mi inocencia permanezca intacta, pura… pero que se vuelva sabia.

Quiero un respiro

No quiero más simpatías de las que se tiene por el que, bravo luchador, estuvo a punto de lograrlo. Esas simpatías son compasión. Quiero por una vez felicitaciones por lo conseguido. Admiración incluso, por qué no.



Suelo desconfiar de la suerte y del destino.

He comprobado demasiadas veces que las cosas buenas de la vida son a menudo inciertas o fugaces, mientras que aquellas que nos llenan de angustias y desazón son certezas perennes, grabadas en piedra.

Tras no haber conocido atajo alguno, tras mucho más sufrimiento del necesario, no he logrado sino pequeñísimas victorias. Escaso botín para tan ardua campaña. Jornal de subsistencia a duras penas.

Y no digo que no disfrute de pequeños momentos inolvidables y por los que estoy agradecido.

Estoy agradecido de poder estar con gente con la que no necesito decir nada, con la que un leve gesto es suficiente. De las veces en que con ellos puedo reirme sin complejos o cantar hasta quedarme sin voz.
Estoy agradecido de muchas cosas más. Sería injusto y mezquino no reconocerlo.

Y a lo mejor en eso debería encontrar la felicidad pero… joder

quiero más !!

lo que quiero es levantarme de la cama con un salto, con ganas

respirar un aire diferente, nuevo… que mi curiosidad siga viva

pegar la nariz a la ventanita del avión cuando despega… y pensar que con el viaje no me alejo sino que me acerco

que seas mi maleta

y que en esa maleta haya sentido del humor, ingenio, rapidez, inteligencia

quiero saber de una vez que lo que estoy viviendo es el principio de algo, nunca el final

quiero sentir alguna vez esa paz interior que hace que no te importe irte pronto a dormir


Quiero no echarte de menos ni pensar en tí porque estás aquí.



Nota

Como dice un buen amigo, es inútil querer plasmar por escrito sentimientos y estados de ánimo.

Tiene razón. He comprobado que las sensaciones que no viven tanto en tu cerebro como en tus pulmones, en tu estómago y en tu garganta, que destilas cada vez que respiras, que hablas o que sueñas, son sin embargo imposibles de traducir fielmente con palabras porque el lenguaje aquí se muestra demasiado pobre como herramienta.

Sin embargo nuestro ansia de echarlos fuera, de no sólo ser oídos sino comprendidos y de que, como grito de socorro que son, sirvan para que pase algo; nos hacen intentarlo una y otra vez.

Por eso mi intento de hoy. Una necesidad.

Supongo que se quedará en esto, que nada va a cambiar. Porque todos nacemos con un ADN propio del que no somos responsables y que o nos ata totalmente o cuando menos nos lastra con unos principios vitales imposibles de burlar, de los que no podemos deshacernos.

Y estos principios de momento me llevan bajo un sol implacable… mientras me empeño en buscar la sombra por la que he visto que caminan otros.

English. Lesson 1.




Surfing the web and reading about movies I found one that seemed interesting to spend the afternoon.

It was called “Adulthood”.

In fact, as I read after, it’s the second part of a previous film: Kidulthood.

It was about people that although very young, however had already a long story behind.

When I say they had a story, I mean offences, drugs, violence… And that didn’t make them tough nor cool, but fragile and sad.

Entertaining and at the same time a movie that doesn’t leave you indifferent.

And British 100%. A good way to keep my English alive as well.

But… I missed many things!! Just by watching the images you were able to follow the plot but… what were they saying?

So many years studying English and I wasn’t able to understand anything.

Well, in fact there was one thing I did understand. Because it was said again and again…

“Fuck!!!!!”

There were two or three “fucks” in every single phrase.

(I do know what “fuck” means. I’m a man. We’re all experts in porn movies. They are art)

But apart from that, I didn’t understand a fucking word.

You can’t find slang or rude words in a dictionary or attending an English course.

Wrong in my view, because a dictionary or a course must teach you how people express. Otherwise you’re not learning a language.

They insist on teaching pure, plane, academic English. Which is very useful if you happen to have a paint of beer with… Shakespeare, come on!!!!!

There was a scene in which a couple were being robbed. In a situation like that, the man with the knife would have killed me as I hadn’t understood if he wanted my wallet or what.

I don’t really know why I try to learn English. Actually I doesn’t need it neither for working nor for anything (except maybe to know what some songs are about). I don’t know any English speaking person.
I’ve been to London just once and I used my English only a couple of times.

Aaaaaaaaaa, yeah… now and then I can write posts like this. Like it.

jueves, 13 de mayo de 2010

About Mothers and Saints

Today at lunchtime my mother told me that she had met an acquaintance at the supermarket and they had been talking.

The woman was really worried because her son had been unemployed for long and couldn’t find any job, and asked my mother about us.

“Well… the elder has recently started to work in a medical center and the younger is working in the administrative area of a factory” –said my Mum
(she didn’t give more details about what I do there)

She continued asking how we had found our jobs and if we knew about some vacancies in our companies.

My Mum encouraged her to send her son’s CV to the factory because there are many different positions.

She said ok. They would send it and call to check if I had received it.

Although working in HR, I’m just an employee. I’m not who decides who’s hired or not.
But when you know someone working for a certain company, it seems to be of some help to get in.

My mother told me that, while speaking, the woman seemed to be about to cry at any time.

But when they said goodbye some kind of hope seemed to appear in her face
(surely thinking “maybe this time…”).

I was listening in silence knowing that we had not had any position available for months.

I remembered then how hard it had been for me to be out of work for 8 months only a few years ago.

And I remembered as well my infinite (and vain) hope with every curriculum I sent.
The same hope I felt every time my parents came back home after having met an old friend who worked wherever and had promised to “give us a hand”.

Of course nothing ever happened.

No one gives you a hand.

I’m sure people say things like that not to disappoint you.
But they actually can’t help you (or don’t give a damn)

It’s what we would call… a “white lie”.

This hurts. Not intentionally, but it hurts.



Although thinking twice… what’s worse?

A certain letdown? Or the hope for something that will never come?

Because our hopes keep us alive (although maybe standing still waiting).

While a certain letdown can kill us now… but let us be reborn and start again.

Well… after all my efforts, all my disappointments, after knocking at a thousand doors, asking for a thousand favours… do you know how I got my job?

Someone gave me a St. Pancras figurine as a present.

It was my mother.

Of course.

lunes, 3 de mayo de 2010

Mi castillo

Hoy simplemente voy a mostrar una imagen.

No describiré un estado de ánimo, no reflejaré mi visión de las cosas, no daré ninguna opinión.

Hoy simplemente una imagen.

Porque esta imagen es responsable en gran parte de mi estado de ánimo y mi visión de las cosas.

Llevo más de treinta años viendo lo mismo cada vez que abro los ojos por la mañana, cada vez que levanto la persiana.

Y no me canso de verla.



Es la vista hacia el norte desde la ventana de mi cuarto.

¿Qué os parece?

Mi cámara es bastante corriente y por eso la calidad no es muy buena, lo cual es una pena porque la imagen real es mucho más espectacular.
En la vista real se distinguen nítidamente por ejemplo las montañas al fondo, que con nieve son increíbles.

Mirando desde aquí me siento como si estuviera mirando desde las almenas de un castillo.
Me he acostumbrado de tal modo a esta vista mañanera (y la parte de la casa que da al sur no se queda tampoco atrás) que creo que viviendo en otro lugar, en un piso bajo o en una calle cerrada, sería más infeliz


¡¡Desde mi castillo domino el valle!!
Yo soy el señor de estas tierras!!!!!
Larga vida al rey!!!!
(estoy teniendo un ataque de Ricardo Corazón de León, jaja, no me hagais caso)




Hace poco que tengo una cámara con la que puedo hacer fotos panorámicas como esta.. Seguramente son una tontería, pero como es algo nuevo para mí, últimamente no paro de hacer panorámicas.
Esta foto la saqué este sábado

sábado, 4 de julio de 2009

Amelie's Gnome



I’m already here. I’m already back.

Thinking about a trip for so long and at the end… it only lasts a whisper.
But although brief it reloads my batteries for a whole year. Right the time remaining until the next destination.

The truth is that the history of the places I visit doesn’t really catch my attention. At most the recent history.

Churches or palaces are alright but… in the end, wherever you go there’s always a cathedral with a Saint Walker’s bunion in a glass case or a summer palace of George the Punisher.

You take a photo and that’s it. People will know you’ve been there.

But actually what I really like is the street itself. The city with nothing special.

Being in any square of any city and imagining I’m living there. As if I could change my life just for a moment.

Sitting at a café to watch passers-by and their behaviour.

Getting into a store and trying with some word in the local language so that the shop assistant likes you. And as soon as she realizes you’re a foreigner, seeing how she makes the effort to speak English.

Or asking someone in the tube how to get here or there.
Many times it’s not necessary because top places are easy to find. But it’s always a good excuse to speak to some stranger. An excuse you can’t use at your place of residence.

That tourism of “no monuments” is the best.

So, despite I have pictures in every representative square, the pictures I mainly watch when I’m back home are those other. Those of anonymous places that are part of the usual landscape for the locals.

Here I show some pics of the last five years in front of classic monuments. I name these pictures as “Amelie’s Gnome shots”



Remember the movie? Amelie took one of her father’s garden gnomes and, with the help from a friend working as flight attendant, made it travel around the World to show her father photos of the gnome in famous places.

The other photos are for myself. So that they keep on being anonymous places somehow.

miércoles, 1 de julio de 2009

De cómo acabé comprando mistela...

Miércoles 1 de julio. Siete y media de la tarde. Me dirijo al portal (no de Belén sino de mi casa). Bajo el brazo llevo una botella… de mistela.

¿¿¿¿¿¿¿???????

¿Os suena la frase “esto no es lo que parece”?

Podeis pensar que alguien llevaría una botella de whisky bajo el brazo por haber tenido un mal día en la oficina
(bueno, por eso y por ser un malditoborrachodelosquebebenensolosencasaqueesoyaeslopeordelopeor)

Pero mistela. Joder, tendría que haber sido un día muy muy malo. Desastroso. Apocalíptico.


La historia: que uno ya no tiene edad para según qué cosas.

Siempre he sido un deportista inconsciente. De los que se ponen a ello sin calentar primero (¿eso qué es lo que es?) y sin estirar después (a no ser que beber cerveza fría cuente como estiramiento).

Cuando tienes veintipocos da igual. Casi nunca te duele nada. Y si te duele, se te pasa en dos días.
Pero ahora con 36. Joder con 36.

¡¡Si es que me lesiono al atarme los cordones!!

Llevo casi veinte años yendo al gimnasio.
Todo bien hasta que un día de hace un par de años no sé qué hice, que desde entonces arrastro un dolor de hombro que no me deja vivir.
Lo vas dejando pero no mejora sino que va a más.

En fin, para recuperarme cambio de deporte y pruebo con el squash. Había jugado hace años y no se me daba mal. Peeeeeeeeeero, los años no perdonan.
No sólo jodí más el hombro sino que añadí a la ensalada una epicondilitis guapa guapa.

Me decido a no hacer más bobadas y voy al médico. Radiografías, resonancia, fisio, antiinflamatorios… todo el repertorio.

Y en casa. Hielo para bajar la inflamación. Gelatina para las articulaciones. Pomadas.

Nada de nada. :’(

Después de 6 meses parado me empiezo a desesperar y decido empezar a correr. Las piernas no pueden fallar. Jeje.

No os creais. Ahora caliento antes, estiro después y voy a ritmo treintañero (¡¡porque yo no soy tonto!!).

Pero las piernas FALLAN.

En cuatro meses corriendo, he conocido a la Sra. Tendinitis Rotuliana y la semana pasada a la Sra. Fascitis Plantar.

Muy majas las dos.

Y sinceramente, paso de ir al médico ya. Las pastis no valen para nada. Si acaso para agujererarte el estómago.

Y aquí entra lo de la botellita de mistela.

No es para tajarme y reorientar mi vida deportiva hacia la petanca (todo se andará pero seguro que me lesiono también).

Un coleguita me dijo que a él se había curado masajeando el pie en cuestión con una botella.
Se tumba la botella en el suelo y, poniendo el pie encima, se rueda hacia delante y hacia atrás pasando por la zona dolorida. Y vaya si duele.
Pero al parecer funciona.

Eso espero porque, para que sea más efectivo, la botella debe tener algún tipo de irregularidad o algo que joda… perdón, masajee la planta del pie.

Así que hoy he entrado en un supermercado buscando la famosa botella. De repente veo la de anís de toda la vida con sus cuadritos y todo y me digo “ya tá”.
Pero luego he pensado que quién tiene huevos de beber anís a estas alturas y me he decidido por la de mistela, que también tenía mortíferos dibujitos afilados.

Y el líquido siempre se le puede regalar a la abuela

Me ha dado un poco de corte al pasar por caja con semejante compra. Algo parecido a cuando compras condones.
He estado a punto de decir algo pero ya se sabe que excusatio non petita…

Y esa es la película.



Y luego nos masajeamos las cervicales con la bo... hip!! con la bode... hip!!



Así que si alguna vez os encontrais a alguien con una botella similar en el ascensor, no le juzgueis demasiado deprisa.


(Puede que toda esta historia sea verdad, o puede que me la haya inventado después de calzarme la botella en cuestión).

(Después de todo, esto es lo más emocionante que me ha pasado hoy. Así que lo de pimplarme un porrón de lo que sea no es tan descabellado).